viernes, 29 de julio de 2016

NDUSTRIALIZATION AND IMPERIALISM REVIEW 8°

Industrialization and Imperialism Review

Industrialism Vocab


  • Industrialization 
  • abolition 
  • Urbanization 
  • Laizze-faire enclosures 
  • Entrepreneur 
  • Urban 

  1. What was the Industrial Revolution?
  2. Name the three factors of production? 
  3. What caused people to move to cities (urbanization)? 
  4. How did industrialization effect cities 
  5. What were some negative results of Industrialization? 
  6. What were some positive effects of Industrialization 
  7. What are some reform movements that came out of the Industrial era?


Imperialism Vocab 
  • Imperialism 
  • Paternalism 
  • annexation
  • Racism 
  • Raj assimilation
  •  The Berlin Conference 
  • Sepoys
  1.  List some of the famous Imperial nations mentioned in this unit10.
  2.  What continent was being divided up at the Berlin Conference of 1884 
  3.  Why did European nations want African lands?
  4.  What happened in the Maji Maji rebellion?
  5.  Why did Great Britain call India “The Jewel of the Crown?” 
  6.  What happened in the Sepoy Mutiny? What were the results? 


jueves, 9 de junio de 2016

EUROPEAN IMPERIALISM REVIEW

EUROPEAN  IMPERIALISM REVIEW

1. TERMS & NAMES For each term or name below, briefly explain its connection to the imperialism of 1850–1914.
 1. imperialism
2. racism
3. Berlin Conference
4. What motivated the nations of Europe to engage in imperialist activities?
5. How was the economy of India transformed by the British?
6. What caused the Sepoy Mutiny?
7. USING YOUR NOTES In a chart, tell how the local people resisted the demands of the Europeans.
Africa
China
 India













 8. RECOGNIZING EFFECTS What effects did imperialism have on the economic life of the lands and people colonized by the European imperialists?
9. SYNTHESIZING What positive and negative impact did inventions such as the railroad and the steamship have on the land and people conquered by the imperialists?
 10. DEVELOPING HISTORICAL PERSPECTIVE What economic, political, and social conditions encouraged the growth of imperialism in Africa and Asia? 

jueves, 5 de noviembre de 2015

LA GUERRA DE LOS MIL DIAS

“La Guerra de los Mil Días se prolongó por tres largos años en nuestro país y dejó como consecuencia la destrucción de innumerables territorios, el abandono de los campos, el encarecimiento de los alimentos, la muerte de cientos de personas y la pérdida del departamento de Panamá”.



RELACIONEMOS NUESTRA INFORMACIÓN:
CONSULTA: Busquen en la web, noticias sobre enfrentamientos armados recientes en nuestro país. 

Investiguen las medidas que en la actualidad se toman en nuestro país para proteger a los menores en el conflicto armado

Consulta información o imprime la lectura sobre la guerra de los Mil días.


Historia
Debido a las propensas situaciones que sufrió Colombia a lo largo del siglo XIX, la inestabilidad política fue el factor que más se desempeño en la causa principal de la guerra desde 1886, año en la cual se suprimió la constitución de 1863, dado a que revelaba los excesos del federalismo durante el período de los radicales. Con la época de la Regeneración y la aplicación de la constitución de 1886, el régimen centralista no hizo sino agravar los problemas políticos de los cuales algunos departamentos no tardaron en sentir su malestar frente al gobierno central. En el campo económico, las decisiones políticas también provocaron su inestabilidad.
El factor detonante de la guerra, fue el enfrentamiento bipartidista de liberales y conservadores, tanto entre ellos como dentro de sus respectivos partidos, que buscaba detentar el poder del país, además, los constantes revueltas en contra del entonces gobernante Sanclemente y el déficit económico ahondaron aún más en los ánimos de los gestores de los dos partidos. El inicio de la guerra civil comenzó con un intento el 20 de octubrede 1899 o mediados de 1900, pero se adelantó por imprudencia de algunos generales del partido liberal, quienes prefirieron hacerlo el 17 de octubre. La reacción de ese movimiento no se hizo esperar, ya que algunos miembros consideraron que no estaban organizados para iniciar la guerra. La rebelión comenzó en la población de Socorro y se espero la llegada de refuerzos militares desde Venezuela.
Las primeras derrotas militares para el bando Liberal comenzaron días más tarde de haber iniciado la guerra en la batalla del Río Magdalena el 24 de octubre de 1899. En la búsqueda de poner orden al país el sector conservador se dividió en históricos y nacionales poniéndolos en desventaja frente al partido liberal. Sin embargo los abanderados históricos lograron derrocar al presidente Sanclemente que fue reemplazado por José Manuel Marroquín. Por su parte los liberales nombraron presidente del país a Gabriel Vargas Santos para que opacara a los mandatarios constitucionales del sector conservador.
Poco a poco la guerra tomo un camino mas represivo y cruel, incluso la población se dividió para tomar parte en cada bando de un modo mas fanático, pese a los esfuerzos de cada partido por obtener victorias. Sin duda, las batallas de Peralonso y de Palonegro (Santander) mostraron con claridad los perjuicios que había causado la guerra. En la primera los liberales obtendrían su última victoria para el Partido Liberal, de manos de Rafael Uribe Uribe. En Palonegro (25 de mayo de 1900)los conservadores detuvieron a sus enemigos forzándolos a un combate sin sentido y carente de significado para los partidos. Los liberales querían lograr a toda costa la victoria pero ante la violencia, este partido también se divide en pacifistas y belicistas. Los conservadores nacionales pronto comprendieron que lo mejor era detener la guerra, que ya comenzaba a extenderse a Panamá y el Mar Caribe..
Con esa decisión, se evitó internacionalizar la guerra, de la cual en Venezuela se trataba de provocar un conflicto abierto a través de su presidente Cipriano Castro (quién apoyaba a Uribe Uribe para colocarlo en el poder). Marroquín lograron cortar la ayuda venezolana a los liberales (29 de julio de 1901), quienes no dudaron en ser derrotados por el general conservador Juan B. Tovar. El general Uribe Uribe se vio entonces obligado a rendirse de manera gallarda pero con algunas condiciones. El 24 de octubre de 1902, se firma el Tratado de Paz de Neerlandia, en la hacienda del mismo nombre. Aun así los combates solo se terminan en noviembre de ese año en Panamá, donde combatían los navíos Almirante Padilla (liberales) y el Lautaro (de propiedad chilena, expropiado por los conservadores), donde fueron derrotados los conservadores. Con la muerte del General Carlos Alban, que viajaba en el Lautaro el istmo de Panamá queda sin representante y es nombrado Don Aristides Arjona.Mas tarde vino la constante amenaza de la marina estadounidense enviado por el gobierno de Theodore Roosevelt para proteger los futuros intereses en la construcción del Canal de Panamá. Los liberales del general Benjamín Herrera, se vieron entonces obligados a deponer las armas.
El tratado de paz definitivo se dió lugar en el acorazado estadounidense Wisconsin el 21 de noviembre de 1902, en donde el general Lucas Caballero Barrera en calidad de jefe de Estado Mayor del ejército unido del Cauca y Panamá, junto con el coronel Eusebio A. Morales, secretario de Hacienda de la dirección de guerra del Cauca y Panamá, en representación del general Benjamín Herrera y del partido liberal, se reunieron con el general Víctor M. Salazar gobernador del departamento de Panamá, y el general Alfredo Vázquez Cobo, jefe de Estado Mayor del ejército conservador en la Costa Atlántica, el Pacífico y Panamá, firmaron en representación del gobierno, el fin de la guerra.
Origen
El origen más cercano de esta guerra se encuentra en la famosa Constitución de 1886. Esta había sido expedida para introducir reformas fundamentales a la Constitución del 63 expedida por liberales, exclusivamente, reunidos en Rionegro. Los liberales, se encontraban divididos en dos bandos: los radicales y los independientes. Al subir Núñez al gobierno, por segunda vez, como representante delliberalismo independiente, y tratar de modificar la Constitución del 86, hubo de declararse como partido aparte formando el nacionalista ( en un principio Nacional). Sus componentes eran los liberales independientes y los conservadores no extremistas. Quedaron así los radicales como los representantes exclusivos del liberalismo. Los conservadores tradicionalistas, en cambio, no aprobaron el nuevo partido Nacional como el exponente de su ideología y se declararon como los” Históricos” . El movimiento pro - movido por Núñez se llamó de “La Regeneración” .
Esta se consolidó rechazando plenamente a los liberales, excluyéndolos del Congreso y del gobierno, limitándoles la libertad individual y reprimiendo la prensa. Solo tuvieron una pequeña representación en la cámara legislativa. El liberalismo empezó a compactarse y fue apoyado por los conservadores históricos, quienes no consideraban a los nacionalistas como seguidores de las ideas de José Eusebio Caro ni de José Hilario López, y pidieron una reforma constitucional de tipo legal y administrativo con el fin de implantar una realidad democrática de la Constitución de 1886 [1]
Causas
La derrota liberal de 1895 acentuó la persecución gubernamental. Los conservadores históricos y los liberales pacifistas, conscientes de que la actitud de Caro pronto causaría otra guerra civil, le solicitaron al gobierno replantear su posición e iniciar reformas al sistema electoral, a la ley de prensa y a la política fiscal, pero Caro hizo caso omiso a la petición. En 1898, el vicepresidente José Manuel Marroquín asumió la presidencia del país y, sorprendentemente, apoyó la petición de los conservadores y los liberales: derogó el impuesto a la exportación del café e impulsó en el congreso las reformas al sistema electoral y a la ley de prensa. Ante esto, el presidente titular Manuel Antonio Sanclemente, asumió la presidencia e impidió la aprobación de estas reformas
El rechazo a las reformas por parte del gobierno, convenció a los liberales guerreristas, encabezados por Rafael Uribe Uribe, de que la única forma para cambiar el modelo político del país no era por métodos democráticos sino por medio de una guerra civil que derrotara al gobierno. Así, en 1898, los guerreristas destituyeron de la dirección liberal a Aquileo Parra, representante del sector pacifista del liberalismo, e iniciaron la planificación de una nueva guerra civil. A esta inestabilidad política, se sumó la crisis económica que atravesó el país hacia 1895, que afectó principalmente a los cafeteros. Debido a la rápida expansión de cultivos de café en el mundo, este bajó significativamente su precio en el mercado mundial, lo que significó una reducción de los ingresos de los caficultores colombianos. Crisis que se acentuó, con la negativa del gobierno de eliminar el impuesto a las exportaciones de café.
Conflicto
Panamá entró al conflicto con la toma de Natá, Penonomé y Aguadulce por parte de liberales de la talla de Francisco FilósCésar Fernández y Alfredo Patiño, y su posterior derrota por el ejército conservador entre finales de octubre y principios de noviembre de 1899. La primera fase de esta guerra se inició con el desembarco de cerca de 200 hombres al mando del liberal Belisario Porras en la desembocadura del río San Bartolo (Bahía de Charco Azul, Provincia de Chiriquí), el 31 de marzo de 1900. En esta primera campaña sobresalieron tres aspectos: a) la victoria liberal en la batalla de la Negra Vieja, b) los profundos desacuerdos entre los responsables del mando militar, es decir, entre Belisario Porras y el general Emiliano Herrera y c) la derrota de la tropa liberal en el combate del puente de Calidonia.
Consecuencias
Consecuencia económica
Durante la guerra, el gobierno conservador, optó por la fabricación de grandes cantidades de papel moneda para cubrir los gastos militares. Esta estrategia originó una progresiva devaluación y un aumento del circulante monetario, lo que ocasionó una elevada inflación con el aumento en los precios de los productos de consumo de la población. A su vez, las transacciones de importación y exportación se realizaban, obligadas por el Estado, con papel moneda lo que dificultó, con la inflación y la devaluación fluctuante, los negocios entre comerciantes.
Consecuencias sociales
La guerra contribuyó, de manera notable, a exacerbar los odios partidistas a nivel local y regional. Si bien entre las élites de los partidos se produjo un mayor acercamiento, en la repartición burocrática del gobierno y en las decisiones políticas, a nivel de las bases de los partidos aumentó la identificación partidista y el rencor al partido contrario. La guerra de los Mil Días sembró odios en la población, principalmente rural, que luego se expresarían, con igual o mayor intensidad, en años posteriores y en el marco de la denominada Violencia.
Consecuencias políticas

La Guerra de los Mil Días movilizó a amplios sectores del partido conservador, a buscar un punto de equilibrio que tuviera en cuenta al partido liberal en la administración del Estado y en la política. Desde1903 se luchó, en el Congreso, por la aprobación de una ley que permitiera la participación liberal en todos los entes representativos del gobierno. Sin embargo, la resistencia de un buen sector de los conservadores nacionalistas, frustró los primeros intentos por organizar un gobierno bipartidista

martes, 27 de octubre de 2015

LA REGENERACIÓN EN COLOMBIA


LA REGENERACIÓN EN COLOMBIA
Rafael Nuñez pronunció un discurso en el que sostenía que aquella era la época de la regeneración administrativa fundamentalmente o de la catástrofe. Con ese nombre de regeneración se conoció a un periodo donde Colombia se formo como nación, se dio luz a una nueva constitución y se crearon organismos, instituciones y empresas. Pero también fueron unas épocas marcadas por sangrientas guerras civiles.
Uno de los periodos mas importantes de la historia de Colombia es el de la denomina regeneración (1878 – 1898). De esta forma fue llamada por la trascendencia que tuvieron sus propuestas en la formación de la nación y en el ámbito político, consignadas fundamentalmente en la constitución de 1886. Las figuras mas relevantes de esta época fueron el liberal Rafael Núñez y el conservador Miguel Antonio Caro. El proyecto político de la regeneración planteó los lineamientos de la unidad nacional y los incorporó en la nueva constitución política, en aspectos como la aspiración a un férreo régimen presidencial, una organización político-administrativa centralista, el fortalecimiento del Banco Nacional, la creación de un ejército nacional profesional y el estrechamiento de los lazos entre el estado y la iglesia católica, especialmente en lo relacionado con la educación, la moralización de la sociedad y la censura de escritos.

Aunque los gobiernos de la regeneración y el espíritu de la constitución de 1886 se impusieron, esto no fue obstáculo para que la inestabilidad política y las persistentes guerras civiles continuaron.

Entre 1886 y comienzos del siglo xx, se presentaron dos nuevas contiendas: la guerra civil de 1895 y posteriormente la guerra de los mil días. Esta última, que les costo la vida a centenares de colombianos, redundo en la separación de Panamá, acaecida en el año de 1903.

El declive liberal Radical
A mediados de la década de los setenta el liberalismo radical en el poder empezó a mostrar las primeras fisuras que terminaran por socavar su indisputable soberanía política. Las relaciones con la iglesia se habían deteriorado, en particular debido a algunos temas básicos. La enseñanza de la religión en las escuelas públicas; los asuntos de carácter regional, como las inversiones públicas, que algunos gobiernos de la federación consideraban que le otorgaban privilegios a los estados del centro-oriente; y la división del liberalismo entre los radicales en el poder y los independientes, fueron algunos de los factores que aprovecharon los conservadores para declarable la guerra al gobierno en 1876. A lo anterior, se agregó la crisis del modelo agro exportador que por entonces imperaba en la economía colombiana y que fue consecuencia de la caída de los precios internacionales y de los escasos productos de exportación nacional.

Una división sin argumentos
A los liberales llamados independientes, que se caracterizaban por una posición política moderada, les unían principalmente criterios regionales y la insatisfacción con los gobiernos radicales. En este sentido, no es posible encontrar elementos ideológicos de fondo que motivaran la división de los liberales. Sin embargo, las divergencias si existieron y se manifestaron con motivo de las elecciones de 1876 En ese entonces, la administración de Santiago Pérez apoyaba la candidatura de Aquilo Parra, mientras que los liberales independientes estaban a favor de Rafael Núñez, por ese entonces embajador en Inglaterra, quien finalmente perdió. Como ya era tradicional en todo el periodo republicano, las elecciones fueron de fraudulentas y de haber sido manipuladas por el gobierno de turno. En los primeros meses del mandato de Aquiles Parra, los conflictos que ya venían dándose en torno a los beneficios de la educación religiosa y laica en las escuelas, especialmente en el Cauca y Antioquia, así como la evidente debilidad política del gobierno, fueron aprovechados por el partido conservador para levantarse en armas el 15 de julio de 1876 en la conflictiva región caucana.

La guerra civil de 1876
En los primeros meses del mandato de Aquiles Parra, los conflictos que ya venían dándose en torno a los beneficios de la educación religiosa y laica en las escuelas. Especialmente en el Cauca y Antioquia, así como la evidente debilidad política del gobierno, fueron aprovechados por el partido conservador para levantarse en armas el 15 de julio de 1876 en la conflictiva región caucana. La guerra contra el gobierno de Aquileo Parra comenzó en los estados de Cauca, Antioquia y Tolima, pues en ese momento contaban con mayorías conservadores, pero paulatinamente se fue expandiendo a otros territorios del país. Luego de dos cruentas batallas, la de los Chancos en el Cauca y la de Garrapata en Tolima, los rebeldes fueron derrotados. La guerra, que se prolongó hasta los primeros meses de 1877, consagro como héroe el general caucano mosquerista, Julián Trujillo liberal de Antioquia. A pesar del triunfo sobre los conservadores, el gobierno radical de Parra permaneció debilitado.

El liberalismo independiente
Para el periodo presidencial de 1878 a 1880, los liberales radicales y los independientes se presentaron unidos a las urnas. El triunfo del general Julián Trujillo, un candidato que no era de la simpatía de los radicales, no obstante sus meritorias acciones en la guerra civil de 1876, acabo por imponer y consolidar la tendencia del liberalismo independiente. En la posesión de Trujillo el 1 de abril de 1878, Rafael Núñez, cabeza invisible de los radicales pero en su calidad de presidente del congreso, pronuncio la famosa frase cuya principal idea bautizaría todo este lapso de la historia colombiana: “El país, se promete de vos, señor, una política diferente, porque hemos llegado a un punto en que estamos confrontando este preciso dilema: regeneración administrativa fundamental o catástrofe”

Primer mandato de Núñez
En 1880, tras concluir la administración del general Trujillo, las condiciones para el ascenso de Rafael Núñez estaban dadas. Los radicales, seriamente disminuidos, vieron fortalecer la temida alianza entre este personaje y los conservadores. EL fervor que despertaba, especialmente entre los jóvenes liberales, radicales e independientes, le aseguraron en parte una nutrida votación que lo llevó a la presidencia en 1880. Durante este primer mandato, Núñez se dedicó a dirimir los conflictos con la iglesia y a restablecer medidas proteccionistas, a fin de proteger a la par que estimulas el desarrollo industrial. Asimismo dio inicio a la construcción del tramo ferroviario entre Bogotá y Girardot y apoyo con subsidios y exenciones de impuestos a las ferrerías que habían logrado mantenerse en Cundinamarca, su principal objetivo económico fue la creación del Banco Nacional.

Los gobiernos de 1882 y 1884
Descontentos con las medidas de Rafael Núñez, los radicales apoyaron la candidatura de francisco, Javier Zaldúa. Este presidente, sin embargo, tuvo en su contra Congreso conformado mayoritariamente por políticos independientes y conservadores que le impidieron organizar su equipo de Gobierno. A escasos de acceder al cargo, Zaldúa murió y fue sucedido en el poder por el segundo designado, José Eusebio ya que el primer designado, Rafael Núñez, declinó el cargo a fin de no quedar inhabilitado para el siguiente periodo presidencial. Como se antecesor, Otálora se encargo de apoyar la industria de la fabricación de hierro y la continuación de los trabajos ferroviarios.

Segundo mandato de Núñez
El segundo mandato de Rafael Núñez confirmó los temores de los radicales, en el sentido de la alianza entre el presidente y los conservadores. La disputa política entre los radicales y los independientes y conservadores, que ya se venían dando en cada uno de los estados de la Unión, en el caso de Santander se torno particularmente crítica, pues allí los radicales eran mayoría. En julio de 1884, el gobierno central envió a Santander una fuerza nacional, acompañado de una comisión de paz, para intentar apaciguar a los furiosos radicales, inconformes con el gobierno del presidente local saliente, el liberal independiente Solon Wilches y mediar de esta forma en las nuevas elecciones. El 10 de septiembre pareció llegarse a un acuerdo de paz que quedo consignado en el “convenio del socorro” y que permitió la creación de una convención para designar al nuevo presidente. Pero la convención, compuesta en su mayoría por radicales, no logro llegar a un acuerdo con las minorías independientes y conservadores y tuvo que ser disuelta. Sin embargo, los radicales siguieron sesionando por su lado y nombraron como presidente al general Sergio Camargo. De esta manera incumplieron los acuerdos a los cuales se habían Comprometido con el gobierno Central.

La guerra civil de 1885
La inconformidad que genero el desacuerdo entre los radicales santandereanos y el gobierno central, concluyo con una declaración de guerra que pronto se extendió a los demás estados. Aunque muchos de los líderes radicales estaban en contra de una solución bélica, su oposición a Núñez y la esperanza de ganar una guerra iniciada con tanto ímpetu era más fuertes que sus temores. El 17 de julio de 1885 se libró una de las batallas más famosas de la guerra, la de la Humareda, que le dio el triunfo definitivo a los radicales. Sin embargo, varios de sus principales dirigentes perecieron en ella y el ejército acabo diezmado. A esto se unieron las derrotas de las fuerzas rebeldes en los estados de Tolima, Cauca, Panamá y Boyacá. Finalmente, los liberales insurrectos tuvieron que rendirse en septiembre. El triunfo de las fuerzas fue aprovechado de inmediato por el presidente Núñez para anuncias a la nación: “La constitución de 1863 he dejado de existir”. De esta forma, el gobierno anticipo su decisión de emprender una profunda reforma constitucional.

Hacia un nuevo orden político
En el plano político, la regeneración estuvo dirigida a la consolidación del estado nacional, esto se concretó en la constitución política de1886, Rafael Núñez dio los primeros pasos en los aspectos como la creación del Banco Nacional en el mejoramiento de las relaciones con la iglesia, este presidente propició la alianza entre los liberales independientes o Nuñistas y los conservadores quienes se aunaron el partido nacional. No funciono con un partido si como una tendencia política que se designó con el nombre de nacionalistas y evito que el presidente Núñez fuera tildado de conservador.

Constitución de 1886
El 11 de noviembre de 1885 el consejo nacional de delegatarios compuesto por 18 representantes entre liberales y conservadores, independientes se dio inicio a las secciones que concluyo con la redacción de la nueva carta política de la república de Colombia, hasta ese momento los intentos por reformar la constitución había fracasado por la renuencia de los radicales a introducir cambios en la constitución de río negro. Rafael Núñez trazo los lineamientos por seguir y Miguel Antonio Caro se encargó de redactarla.
Algunas disposiciones
Entre las principales disposiciones de la constitución de 1886 figuraban: la reconstitución de la nación en forma de República unitaria; el cambio de la resignación de estados por departamentos y la consecuente división territorial de la república en departamentos y municipios; la concentración del poder presidencial con plenos poderes y la ampliación de su periodo gubernamental a seis años; la adoptación de la religión católica como religión de la adaptación de la religión católica como religión de la nación y elemento esencial del orden social: la prensa libre en tiempo de paz, aunque la reglamentación posterior restringió mucho su ejercicio; el nombramiento de gobernadores departamentales por parte del presidente; la creación de un ejército nacional y el restablecer cimiento de la pena.
El concordato
Una vez concluida la labor constitucional de 1886 el gobierno regenerador se empeño en normalizar y estrechar las relaciones con la iglesia católica. El 31 de diciembre de 1887 se empezó a negociar, en consecuencia, un concordato en la santa sede y la república de Colombia. Los principales puntos del acuerdo fueron confirmación, por parte del estado colombiano, de la libertad de la iglesia católica para desarrollar su actividad doctrina en el país; la facultad de la iglesia para adquirir, poseer y administrar bienes libremente, el reconocimiento estatal de la deuda por la desamortización de bienes de la iglesia durante el gobierno de Tomas Cipriano de Mosquera, en 1861
TOMADO DE: LA NUEVA HISTORIA DE COLOMBIA


martes, 6 de octubre de 2015

EL OLIMPO RADICAL

El Olimpo Radical
Entre 1863 y 1885, los liberales asumieron una postura ideológica más radical, crearon una nueva constitución que se conoce como la Constitución de Rionegro, otorgaron las libertades de pensamiento, imprenta y palabra, abolieron la pena de muerte y le quitaron poder y tierras a la Iglesia católica. Debido a la implementación de estas medidas, a este período se le conoce como el Olimpo Radical. 
Hacia 1877, el radicalismo entró en crisis por las continuas guerras civiles y porque el partido liberal, una vez más, se dividió en dos bandos: los radicales, defensores de la Constitución de Rionegro y los independientes o modera- dos, que eran cercanos a las ideas conservadoras.
La Constitución de 1863
 La Constitución de 1863, o Constitución de Rionegro, se caracterizó por su tendencia federalista. Con ella, se otorga- ron las libertades de expresión, de asociación, de enseñanza, de cultos y de organización; se estableció la separación de la Iglesia y el Estado; se redujo el período presidencial a dos años, y el país recibió el nombre de Estados Unidos de Colombia. La carta constitucional también garantizó inviolabilidad de la vida humana, lo que significaba que la pena de muerte se abolía en todos los casos.
Las libertades otorgadas por la Constitución eran reflejo del ideal de los radicales, quienes eran encabezados en ese momento por Tomás Cipriano de Mosquera. Este había iniciado sus reformas expulsando a los jesuitas en 1861, lo que representaba un ataque directo contra la ideología religiosa imperante en la sociedad. Sin embargo, por el lado económico, los radicales fueron un poco menos atrevidos; el gobierno federal continuó invirtiendo en la construcción de infraestructura de transportes.
Los Estados Unidos de Colombia
Tomás Cipriano de Mosquera llegó a la presidencia por segunda vez, después de derrocar a Mariano Ospina Rodríguez, en 1861. Fortaleció las medidas tomadas durante la década anterior y promovió la redacción de la Constitución de 1863, que creaba los Estados Unidos de Colombia, con- formados por una confederación de nueve estados soberanos: Antioquia, Bolívar, Boyacá, Cauca, Cundinamarca, Magdalena, Panamá, Santander y Tolima. Es decir, los mismos Estados de la Constitución de 1858 más el recién creado Estado del Tolima.
La implantación del federalismo en los Estados Unidos de Colombia fue tal, que el gobierno central no podía intervenir en los asuntos internos de cada Estado, ni aun en caso de guerra civil. Además, los Estados tenían derecho a establecer sus propios sistemas postales y algunos procedieron a emitir sus propias estampillas. Ante la falta de control del poder central, tuvieron lugar numerosos conflictos y guerras entre los Estados federados.
Durante esta época, el modelo económico del librecambio permitió el crecimiento de las exportaciones de tabaco y quina.
Al abrirse el comercio vinculado con el mercado externo se abrieron nuevos caminos, se inició la construcción de ferro- carriles y se fundaron bancos y casas mercantiles.  
Algunas consecuencias de la revolución radical
La devolución de funciones gubernamentales a los Estados significó la ratificación de la desigualdad económica entre regiones ya que, de todas formas, el Estado central controlaba una de las fuentes de ingreso más importantes: las aduanas. Sin embargo, aunque se profesaba el librecambio existía, de manera paralela, algún grado de proteccionismo.
Las reformas económicas afectaron de manera directa a los grupos de artesanos quienes veían el proteccionismo como una necesidad. Sin embargo, el auge de las exportaciones de productos como café, tabaco, quina, añil y oro dieron un sustento económico al naciente capitalismo. Por otro lado, las prerrogativas de los Estados y la dedicación de la economía a actividades comerciales, favorecieron la creación de bancos privados y la emisión de diferentes monedas. La fundación del Banco de Bogotá, en 1870, es un ejemplo.
Los radicales mostraron mucho interés por la educación. En 1867, se fundó la Universidad Nacional de Colombia y, en 1870, se estableció la educación primaria gratuita y obligatoria.

Colonizaciones en el siglo XIX
A principios del siglo XIX, las tierras baldías ocupaban un 75% del territorio colombiano. Gran parte de la población vivía en la región andina y las llanuras del Caribe. Esta situación cambió a lo largo del siglo XIX, especialmente entre 1850 y 1890, período en el que grandes flujos de población ocuparon tierras baldías con el propósito de colonizarlas y fundar nuevas poblaciones.
Causas de la colonización
A lo largo del siglo XIX, se dieron en Colombia una serie de factores económicos, políticos y sociales que impulsaron la colonización de tierras baldías.
Uno de estos factores fue la inserción de Colombia en la economía mundial. La necesidad de encontrar pro- ductos primarios para la exportación, como el añil y la quina, condujo al gobierno a promover la colonización de tierras baldías, mediante la promulgación de leyes. Además, el auge de productos cultivables para la exportación, como el tabaco y el café, llevó a terratenientes y comerciantes a apropiarse de estas tierras.
Otro factor que influyó en la colonización lo constituyeron las guerras civiles. Muchas de las personas que temían ser atacadas por sus enemigos políticos optaron por abandonar sus lugares de origen y colonizar nuevos territorios. De ahí que se consolidaran regiones completas adheridas a uno u otro partido político. Es decir, eran áreas de reconocida tendencia liberal o conservadora.
Los pagos de la deuda pública con tierras baldías, realizados por los distintos gobiernos, también influyeron en la colonización. En su mayoría, estas tierras caían en manos de comerciantes y terratenientes, que para explotarlas y obtener ganancias, financiaron colonizaciones en ellas.
Finalmente, el creciente conflicto entre terratenientes y campesinos, en las tierras fértiles de la región andina, también impulsó el fenómeno de la colonización. Los colonos, para evitar pagar las deudas contraídas con los terratenientes y ser propietarios de una parcela, recurrieron a la ocupación y colonización de tierras baldías.
Así, las principales colonizaciones fueron: la colonización antioqueña y la colonización de los Llanos Orientales.
La colonización antioqueña
La colonización antioqueña fue un proceso interno de migración que se originó desde Antioquia hacia las zonas deshabitadas del occidente del país. Esta comprendió dos fases.
Primera fase. Abarcó desde 1770 hasta 1874. Se caracterizó por la movilización de pobladores para establecer colonias, fundar pueblos y repartir tierras. En estas colonizaciones se fundaron Sonsón en 1797, Abejorral en 1808 y Aguadas en 1814.
En esta fase se colonizaron tres tipos de tierras. El primer tipo estaba conformado por tierras baldías otorgadas por el Estado de Antioquia para que grupos de colonos las habitaran. Mediante esta modalidad, fueron fundadas, en 1865, las ciudades de Valparaíso, Jericó y Jardín.
El segundo tipo correspondía a las tierras selváticas sobre las que existían títulos de propiedad coloniales y en las que se presentaron enfrentamientos entre propietarios y colonos. En ellas, se inició la colonización del Quindío y norte de Caldas.

El tercer tipo eran tierras obtenidas por comerciantes y terratenientes, en las cuales organizaron expediciones colonizadoras, vendiendo a colonos parte de sus tierras o convirtiéndolos en arrendatarios o aparceros.
Segunda fase. Comenzó en 1874, con la promulgación de la ley 61 sobre la adjudicación de baldíos nacionales a cultivadores y finalizó en la segunda década del siglo XX. Esta se caracterizó por la adjudicación individual de tierras. En ella, se dio la mayor concentración de pequeños propietarios del país, en relación con otras regiones como Cauca, Cundinamarca y Santander.
La colonización de los Llanos Orientales
La colonización de los Llanos Orientales comenzó en 1820, cuando el gobierno de la Gran Colombia impulsó a los habitantes de la zona a ocupar tierras baldías y apoyó la llegada de órdenes religiosas.
Para 1850, el gobierno colombiano otorgó tierras a compañías y comerciantes, que se comprometían con la construcción de caminos y la búsqueda de recursos naturales aptos para la exportación. Sin embargo, las dificultades climáticas y topográficas llevaron al fracaso esta empresa. Muchos de estos propietarios se dedicaron al cultivo del cacao y la ganadería extensiva, entrando en confl icto con los colonos que habitaban estas tierras desde la primera mitad del siglo XIX.

Economía a mediados del siglo XIX
 Al finalizar la guerra de Independencia, las élites triunfadoras tuvieron que transformar una economía colonial basada en la extracción de metales preciosos para exportación, en una economía de producción más amplia, tanto para consumo interno como externo. Así, a mediados de siglo, las políticas económicas se encaminaron hacia la producción agrícola para exportación y fueron el sustento económico del llamado Olimpo Radical.

Algunas medidas La eliminación de los resguardos indígenas y la desamortización de los bienes de manos muertas permitieron la circulación de la tierra para incentivar la agricultura. La división de las tierras en parcelas, vendidas a bajos precios, favoreció la concentración de la propiedad en pocas personas. Además, la población esclava liberada y las familias indígenas se vieron obligadas a emplearse como peones y sirvientes en las haciendas y como trabajadores agrícolas asalariados, es decir, que devengaban un pago por su labor.

Adicional a lo anterior, el Estado suprimió los estancos o impuestos a la venta libre del tabaco. Con ello, este cultivo se convirtió en el principal producto para los mercados internacionales. Sin embargo, con la pérdida del estanco del tabaco, el Estado perdió su mayor fuente de ingresos y recurrió al impuesto sobre otros productos de exportación y a la solicitud de préstamos a las casas fi nancieras extranjeras, especialmente a las inglesas, para aliviar la situación de las fi nanzas públicas.

El comercio exterior y la economía nacional
 En esta clase de sistema económico basado en lo agrícola, la producción estaba regida por los auges y depresiones de los precios en los mercados internacionales. Cuando estos subían, la producción se enfocaba hacia un producto en particular, como en el caso del tabaco, desde 1851 hasta 1858; cuando los precios bajaban, venía una crisis y los capitales se desplazaban hacia otros productos o se compensaban las pérdidas con bajos salarios.

El sistema de producción que sustentaba la política del librecambio en el país fue, generalmente, la gran hacienda y el latifundio aunque también existían pequeños productores. De esta manera, encontramos a mediados del siglo XIX, grandes plantaciones de café en Santander, Cundinamarca y Tolima; plantaciones de tabaco, en Ambalema; quina, añil y cacao, en diversas regiones de la geografía nacional; a su vez, encontramos una expansión ganadera que, además de producir carne para el autoconsumo, generaba cueros para exportación. En las haciendas, el trabajo era llevado a cabo por colonos, arrendatarios y aparceros, quienes estaban sujetos a restricciones agrícolas, a pagar deudas por la adquisición de sus bienes de consumo y a bajos salarios.
Principales productos de exportación
 La economía de nuestro país ha estado sustentada en diversos productos  como el tabaco, el oro, el café, el algodón, el añil y la quina. Sin embargo, a finales del siglo XIX, se consolidó un modelo agroexportador basado en un solo producto: el café, modelo que perduró hasta el siglo XX.

El tabaco
 Inició el proceso de vinculación del país a los mercados internacionales en gran escala, desde 1851. Su producción se caracterizó por sus auges, el más grande en 1870, y sus depresiones, hasta el año 1875 cuando sufrió una caída definitiva, debido a la competencia de otros productores como las colonias holandesas en Java.

El oro
Su producción fue muy importante en las regiones de Cauca y Antioquia. Pero hacia los años cincuenta, el descubrimiento de yacimientos de oro en California (EE.UU.) redujo considerablemente su valor y, por ende, su exportación. A pesar de esto, continuó siendo uno de los principales renglones de la economía exportadora colombiana.

El café
También experimentó una producción extendida para el comercio internacional, pero su real importancia solo se dio hasta finales del siglo XIX y comienzos del XX. Hacendados de Santander y Cundinamarca comenzaron su producción y, hacia los años setenta del siglo XIX, se extendió al Tolima y a la zona de colonización antioqueña.

El algodón
En un principio, este cultivo solo cubría el mercado interno. Sin embargo, en los años sesenta y setenta del siglo XIX tuvo un incremento en la producción destinada a la exportación, pasando de más de cincuenta mil kilos, en 1858, a más de dos millones de kilos al iniciar la década del setenta.

El añil
Se utilizó como colorante natural para las telas y sus principales compradores fueron Inglaterra y Francia. Su auge fue bastante corto, de 1870 a 1873, pues se inventaron colorantes artificiales como el Azul de Prusia, lo que aumentó la competencia de los productores nacionales y precipitó su caída.

La quina

Producto natural utilizado con fines medicinales, era utilizada desde la época de la colonia. Pero solo a partir de la segunda mitad del siglo XIX, cobró importancia para la exportación, manteniendo una producción relativamente constante, con un gran auge durante la década de los años setenta, para luego tener una fuerte caída a comienzos de los años ochenta.

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viernes, 18 de septiembre de 2015

EL ORIGEN DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS EN COLOMBIA

Gimnasio los pinos
Octavo grado
El origen de los partidos políticos en Colombia

 
En Colombia el partido liberal y el partido conservador se conformaron a mediados del siglo XIX. Ezequiel Rojas publicó en 1848 lo que serían las bases programáticas del partido liberal y Mariano Ospina Rodríguez y José Eusebio Caro redactaron en 1849 el programa conservador. Es indudable que los partidos venían ya en proceso de formación pero sus orígenes no se remontaron necesariamente a Bolívar y Santander. El caso más claro para refutar la idea de que el conservatismo procede de Bolívar y el liberalismo de Santander, sería el del propio Mariano Ospina Rodríguez, ideólogo y jefe del partido conservador, quien no obstante había participado en un atentado contra la vida de Bolívar en 1828. El mismo Ospina explica esta situación en un artículo que sobre la génesis de los partidos escribió en 1849, en su periódico "La Civilización de Bogotá": Para juzgar lo que son los partidos actuales es indispensable echar una ojeada sobre lo que han sido los partidos en la Nueva Granada... lo que entonces (1810) dividía algún tanto los ánimos de una manera ostensible, era la rivalidad entre europeos y criollos; pero está ojeriza recíproca no constituía dos partidos políticos... El partido de la Independencia tuvo la desgracia de dividirse cuando más necesitaba la unión. La forma de gobierno que debía darse al país fue la causa de la discordia. Quisieron unos la federación, otros el centralismo... (Cuando Bolívar) expuso sus opiniones en un proyecto de constitución para Bolivia, y las recomendó a América, este malhadado proyecto fue la manzana de la discordia; a su vista los granadinos, como el resto de los colombianos quedaron divididos en dos grandes bandos... Ese día los amigos de la independencia se denominaron: Bolivianos y liberales... ¿Los partidos liberal y boliviano eran la continuación de los federalistas y centralistas de la primera época? Evidentemente no... ¿Serían la continuación de los godos y patriotas, o de enemigos y amigos de la independencia? Uno y otro bando pretendía, con notoria injusticia que su contrario era un partido de godos. (A partir de 1832) el partido liberal, que gobernaba sin oposición, se dividió en dos grandes bandos que pudieron haberse denominado: tolerantes y exclusivistas: y que nosotros nos tomamos hoy la libertad de llamar: liberales conservadores y liberales rojos: porque estas denominaciones análogas a las que los mismos partidos llevan en Europa no deben tener nada de odiosas, y harán conocer la índole de los dos bandos... ¿Qué analogías hay entre los realistas y los conservadores? Como partidos políticos, ninguna... Entre bolivianos y conservadores ¿qué relación existe? Como partidos políticos, ninguna... Hoy no puede haber discusión sobre si la Nueva Granada debe estar unida o separada de España: si el gobierno debe ser monárquico o republicano: como no puede haberla sobre si se separan o no los Estados que formaron a Colombia, si viene o no a este país el cólera asiático. Estas son cuestiones decididas y estas decisiones son hechos consumados en que no es posible volver atrás. Tampoco hay cuestión sobre si el Jefe de la República debe ser vitalicio, o periódico; la cuestión es más bien de si debe haber tal Jefe. Los principios que hoy dividen a los Granadinos, las cuestiones que ocupan los ánimos son muy diversos de todo eso; son cuestiones sociales, no son cuestiones políticas; si la política está profundamente afectada por ellas, es porque se quiere el gobierno como instrumento de propagación. De la misma manera los conceptos del ideólogo y jefe liberal Manuel Murillo Toro sobre Santander, no permiten establecer esa procedencia mecánica que algunos pretenden entre el prócer y la creación del partido liberal.
Someramente puede caracterizarse así la situación de Colombia (Nueva Granada) a mediados del siglo XIX: las estructuras sociales del tiempo de la colonia se mantenían en gran parte, se conservaba la esclavitud; inmensas porciones de tierra estaban inmovilizadas en manos de la Iglesia, las tierras comunales aún pertenecían a los indígenas; algunas ramas de la producción, como el tabaco, eran reguladas por el sistema de estanco; el régimen tributario tenía las mismas bases que en el período colonial y gran parte del cuerpo de legislación estaba constituido aún por las leyes del período colonial.
Las altas esferas del Estado eran controladas por un núcleo reducido, incluso familiar, vinculado con los terratenientes esclavistas del sur del país. Los comerciantes tenían poder social, se habían beneficiado con la liberación del comercio subsecuente a la independencia y aspiraban, en aras de sus intereses, a quebrar las trabas coloniales que aún subsistían. Los militares supérstites de la guerra de independencia, cuando pertenecían a los sectores terratenientes y comerciantes, hacían de la milicia algo complementario para su acción política. Cuando su extracción de clases era popular y sus ascensos se debían a servicios prestados dentro del escalafón, tenían en el ejército la única fuente de ocupación. Los artesanos eran un sector importante y organizado en ciertas ciudades del país, y su producción no había sido barrida aún por la competencia extranjera. El "pueblo", es decir, la inmensa mayoría de la población, estaba constituido por indígenas, esclavos y mestizos carentes de representación política aún a nivel electoral, pues las constituciones restringían el derecho al voto y sólo lo otorgaban a personas alfabetas y que tuvieran bienes de fortuna. Como un trasunto de la permanencia colonial, la Iglesia Católica gozaba de gran poder basado en sus bienes materiales, en el prestigio que poseía como institución y en la inmensa audiencia de que gozaba entre las masas.
El liberalismo inicia una serie de reformas con el gobierno del José Hilario López (1849-1853). Algunas de éstas eran más o menos compartidas por los conservadores, pero contaron con su oposición por razones políticas. Gerardo Molina enumera así las reformas propuestas:
"Abolición de la esclavitud;
libertad absoluta de imprenta y de palabra;
libertad religiosa;
libertad de enseñanza;
libertad de industria y comercio, inclusive el de armamentos    y municiones; desafuero eclesiástico;
sufragio universal directo y secreto;
supresión de la pena de muerte, y dulcificación de los castigos;
abolición de la prisión por deuda;
juicio por jurados;
disminución de las funciones del ejecutivo;
fortalecimiento de las provincias;
abolición de los monopolios, de los diezmos y de los censos;
libre cambio;
impuesto único y directo;
abolición del ejército;
expulsión de los jesuitas"4.
A ellas habría que agregar las medidas llevadas a cabo sobre la propiedad territorial: supresión de resguardos y ejidos, y abolición de los bienes de manos muertas efectuada durante el segundo gobierno de Tomás Cipriano de Mosquera, en el año de 1861. Las medidas en su conjunto estaban destinadas a debilitar el estado existente, "el Estado colonial", para sustituirlo por otro más acorde con las nuevas realidades del capitalismo mundial de libre competencia y con los intereses de los sectores comerciantes que pugnaban por el control del poder. La rebaja de los aranceles ligaba los intereses de los comerciantes con los del comercio mundial y al igual que la abolición del estanco y de los diezmos, contribuía a suprimir las fuentes tradicionales de financiación del Estado. Una reforma fiscal en tal sentido, haría que en adelante el Estado dependiera de los impuestos directos y de las nuevas rentas que produjera el comercio acrecido por la suspensión de monopolios.  El Estado se "debilitaba" dentro del nuevo contexto que le atribuía nuevas funciones; se disminuía el poder del ejecutivo; se fortalecían el parlamento y las provincias hasta dar paso al federalismo; se acudía al sufragio universal (Constitución de 1853); se abolía el ejército tradicional compuesto por oficiales de carrera; se suprimía el patronato eclesiástico que prácticamente convertía a los clérigos en funcionarios estatales y se reglaba la relación con la Iglesia por una separación entre ella y el Estado, a la par que se la despojaba del monopolio de la educación.
Las reformas económicas tenían un sentido: ampliar el mercado, volver mercancía la tierra y la fuerza de trabajo; de allí la supresión de trabas, la liquidación de resguardos y ejidos, la expropiación de bienes eclesiásticos para convertir la tierra en libremente negociable. De allí también la abolición de la esclavitud, la liberación a los indígenas de sus tierras y la conversión de toda esta masa en un mercado libre de fuerza de trabajo. Para tal situación lo más adecuado era una ideología igualitaria y utilitarista que convirtiera a los ciudadanos en iguales ante el derecho, aptos para votar, en sujetos libres e iguales como contratantes, bien para la venta de sus tierras y de su fuerza de trabajo o para ejercer la libertad de comprar según las apetencias impuestas por la necesidad. El estado colonial no era ya el adecuado. Era preciso sustituir la legislación casuística que reglamentaba con minucia por leyes de contenido general, encarnación de la voluntad popular, síntesis de los intereses convergentes de todos. El sufragio universal debía ser la forma de expresión del interés general de ciudadanos iguales y libres ante la ley. El autoritarismo personificado en el ejecutivo, el poder central y en el ejército, debía ser ante expresiones más igualitarias: el parlamento, el poder regional y el ejército de ciudadanas. La disminución del poder central -del ejecutivo- corre parejo con la atribución de funciones al parlamento y con el federalismo. Un ejecutivo fuerte en ausencia de una clase hegemónica en el país, podía derivar en el poder de un caudillo que se implantara por encima del "interés general" de las oligarquías regionales. Colombia no ha vivido la situación de otros países latinoamericanos con dictadores que se perpetúen en el poder. Aparte de nueve grandes guerras civiles y de decenas de revoluciones locales, el discurrir republicano de Colombia durante el siglo XIX fue tranquilo e institucional. Los movimientos coetáneos de federalismo y de disminución del poder central -del ejecutivo- fueron medidas sabias de la oligarquía colombiana. Estas le permitieron, sin someterse a la férula de un grupo representado en el caudillo militar y sin entrar en una confrontación de tipo general, repartirse el patrimonio nacional por vía regional. Las constituciones liberales de 1853 y 1863, la primera de las cuales permitió y la segunda consagró el federalismo, redujeron al mínimo el poder del ejecutivo y establecieron formas de representación por elecciones permanentes y la supremacía del parlamento. Ambas fueron dictadas ante el temor producido por dos caudillos militares: Obando y Mosquera. La abolición del ejército regular y su sustitución por milicias dirigidas por ciudadanos pudientes -al amparo de las leyes sobre libertad de comercio de armas- permitió la evicción de sus cargos a los oficiales populares en el momento de la confrontación y el desarrollo de la acción de las oligarquías locales, que contaron con sus propias milicias, ante la ausencia de un poder militar de o nacional.
Para vincular los intereses de clases con el surgimiento de los partidos políticos -liberal y conservador- se ha tenido como cierta una explicación: el liberalismo propugnaba el cambio y encarnaba los intereses de comerciantes, artesanos, esclavos y pueblo en general. Por el contrario, el conservatismo se aferraba al statu quo como expresión de los intereses de los terratenientes esclavistas y en consecuencia del mayor terrateniente del país -la Iglesia Católica-. Este esquema es parcialmente cierto, pero es preciso hacer algunas observaciones sobre contradicciones inexistentes, sobre situaciones regionales y sobre el momento preciso al que se podría aplicar.
Con las reformas propuestas, los gobiernos liberales lograron que vastos sectores populares apoyaran su proyecto, aunque a la larga, muchas de las medidas tomadas se volvieran contra ellos. En lo inmediato, algunas de las reformas adelantadas podían corresponder a intereses económicos específicos. Así: la abolición de los resguardos estaba dentro del interés de los comerciantes, en la medida en que agrandaba el mercado de la fuerza de trabajo y de la tierra.  Lo primero, porque al desposeer de sus tierras a los indígenas, obligaban a un sector de éstos a vender su fuerza de trabajo, a proletizarse a entrar a la economía monetaria y a constituirse en demanda ampliada de mercancías, aunque lo que sucedió con más frecuencia fue la conversión de los indígenas en arrendatarios, colonos o aparceros.  Lo segundo, porque la tierra se volvió libremente negociable y económicamente más apta para cumplir funciones de producción con destino al mercado interno y a la exportación. Esto último podía decirse también de la liquidación de ejidos y de la desamortización de bienes eclesiásticos. La abolición de la esclavitud convenía a comerciantes y artesanos por las mismas razones de ampliación del mercado y convenía obviamente a los mismos esclavos. Las medidas de libre cambio y de abolición de los estancos estaban dentro del interés de los comerciantes, pero no así el libre cambio respecto a los artesanos. La abolición de los diezmos eclesiásticos disminuía cargas a los agricultores y aligeraba el comercio.
Algunas de las medidas enunciadas eran contrarias a los intereses de los terratenientes, pero otras les eran indiferentes e incluso benéficas. Es claro que para los esclavistas la abolición de esta institución les perjudicaba. Por esta razón, en las regiones donde la esclavitud era muy fuerte, hubo una estrecha ligazón entre el partido conservador y los terratenientes esclavistas que defendían, además de sus intereses materiales, el statu quo representado en una concepción jerarquizada de la sociedad que los colocaba en la cúspide y asignaba las más bajas esferas para los otros sectores raciales. A nombre de la religión y del partido conservador, el sector esclavista se lanzó a la guerra en 1851 contra el gobierno liberal que proponía la abolición de la esclavitud. La supresión de resguardos y ejidos no pugnaba con los intereses de los terratenientes e incluso les favoreció, puesto que con los comerciantes, fueron los beneficiados por la adquisición de las tierras comunales. La abolición de los diezmos eclesiásticos, aunque a algunos les creara problemas de conciencia dada su afiliación religiosa, económicamente les favorecía. Lo propio puede decirse de la desamortización de bienes eclesiásticos, pues aunque fueron liberales los que más se los hicieron adjudicar, muchos conservadores hicieron caso omiso de escrúpulos doctrinarios o partidistas con tal de ensanchar su patrimonio. En cuanto a la abolición de las tarifas proteccionistas y la implantación del libre cambio, la contradicción económica se presentó entre comerciantes y artesanos y no entre los primeros y los terratenientes. La medida en nada perjudicaba a estos últimos; antes por el contrario, ella abría posibilidades a la exportación de productos agrícolas y a la rebaja de los aranceles de importación para los bienes de lujo, que en gran parte eran consumidos por los terratenientes. No deja de ser interesante recordar que el dirigente conservador Julio Arboleda -sanguinario terrateniente esclavista del sur del país- en el discurso que pronunció para dar posesión al presidente Manuel María Mallarino (1855-1857), tras la derrota y masacre afligida a los artesanos por liberales y conservadores, recomendaba el libre cambio con la misma vehemencia que cualquier furibundo liberal. El asunto del libre cambio no sirve de línea ideológica demarcatoria entre el liberalismo y el conservatismo colombiano, pues ambos lo aceptaron o rechazaron según las circunstancias del momento. En cuanto a ciertas medidas de carácter político como federalismo o centralismo, a mediados del siglo XIX, no hubo entre ellos discrepancias fundamentales. Ambos partidos acataron el federalismo (Constitución conservadora de 1858, Constitución liberal de 1863) porque, en ausencia de una clase dominante homogénea y de ámbito nacional, el federalismo era la mejor manera de resolver los problemas de apropiación según las características regionales, sin entrar en una confrontación de tipo nacional.
La aplicación de la oposición: liberalismo progresista, expresión de los intereses de la burguesía comerciante o industrial, y conservatismo retardatario, expresión de los latifundistas, es en gran parte una transposición mecánica de la situación europea de los siglos XVIII y XIX. La persistencia, en la aplicación para el análisis de este esquema, ha tenido consecuencias políticas que es preciso destacar. Ni por las relaciones de dominación, ni por su poderío económico y social, puede asimilarse a los latifundistas granadinos con los aristócratas europeos del siglo XVIII o XIX. El contexto social era diferente y en muchos casos, en la Nueva Granada, los intereses económicos de la clase dominante eran múltiples: terratenientes, comerciantes, burócratas. Tal vez el sector que más podría asimilarse a la aristocracia, guardando eso sí las debidas diferencias y proporciones, fue el de los "aristócratas" esclavistas del sur del país que, como ya se dijo, en términos generales militaron en el conservatismo. Respecto a la "burguesía comerciante liberal", es de tener en cuenta que con la apropiación que hizo de los resguardos, ejidos y bienes de la Iglesia, a partir de mediados del siglo XIX, toda oposición antagónica entre comerciantes y terratenientes, perdió razón de ser. Gran parte de los latifundios cafeteros del país fueron montados por comerciantes liberales y lo que Colombia presenció en la segunda mitad del siglo XIX, fue la conformación de una clase dominante a la vez terrateniente, comerciante, burocrática y especuladora empotrada en dos partidos, el liberal y el conservador.
El esquema explicativo de liberalismo como sinónimo de burguesía progresista, aparte de que olvida la composición pluriclasista de esta agrupación, ha permitido a este partido jugar el papel de catalizador de los movimientos populares. El partido liberal se ha aprovechado de esta representación ideológica y en el siglo XX, a veces la ha sabido utilizar, con una jerga socializante, que no es más que intervencionismo de Estado, para proclamar que en Colombia están de más los partidos de izquierda, pues el liberal puede cubrir sus inquietudes. En lo que toca a la izquierda, ciertas ideas que hicieron curso internacional en el movimiento obrero llevando a los partidos proletarios a buscar un aliado democrático y progresista, facilitaron la tarea captadora del liberalismo. La República Liberal (1930-1946) domesticó al movimiento obrero, que en los años veinte insurgió beligerantemente. El frente popular durante el primer gobierno de Alfonso López (1934-1938), influyó para que en el decenio siguiente el naciente partido comunista quedara prácticamente integrado en el liberalismo. En la actualidad, el fracaso de ciertos grupos no es ajeno a esa búsqueda del amado ideal, la burguesía progresista, que no aparece y que con su actitud esquiva sólo aumenta el deseo de políticos platónicos.
Sin negar las oposiciones inmediatas por razones eco-nómicas, que en el caso colombiano es necesario precisar, en la formación de los partidos liberal y conservador obraron además otros elementos: ideológicos, históricos, de clase. A mediados del siglo, el aparato de Estado en Colombia estaba constituido por un núcleo reducido de miembros de unas pocas familias: Mosqueras, Herranes, Caicedos, Arboledas, acaparaban las más altas dignidades políticos, eclesiásticas y militares. En 1849, una generación de hijos de comerciantes burócratas y abogados que terminaban sus estudios universitarios y que sabía que con el control estatal ejercido por ese grupo sus carreras políticas no avanzarían sino hasta los escalones intermedios, adoptó las ideas que la burguesía europea proponía en el momento. Estas, por lo demás, no pugnaban con sus intereses materiales y les servían de ariete para golpear la cerrada estructura estatal. La prolongación de la sociedad colonial con sus jerarquías raciales, había dado lugar a fuertes conflictos como la guerra de 1841 en la que indígenas y esclavos habían participado contra sus amos. Las prédicas de igualdad servían entonces a los jóvenes tribunos para lograr el apoyo de los sectores populares en la lucha contra los "aristócratas" que controlaban el Estado, así en la concepción de los ideólogos la igualdad no fuera sino para los iguales, es decir, para ellos que aspiraban a ser iguales en el mando a quienes en este momento lo detentaban. La ideología que hizo explícita el partido liberal, basada en gran parte en los textos de Bentham que ya eran difundidos de tiempo atrás, encuadró entonces con los intereses de los comerciantes criollos: desarrollo del comercio igual progreso, libre cambio, división internacional del trabajo. Un país de hombres libres gobernado por ellos, de ciudadanos iguales para contratar, comprar y vender, era lo más adecuado a esa aspiración. A la sociedad jerarquizada controlada por las grandes familias, el liberalismo opuso la de ciudadanos ante la ley sin jerarquías ni trabas, y regida por el grupo que irrumpía sin más autoridad que las leyes del mercado.
Contra este proyecto de cambio el conservatismo propuso el statu quo, la conservación de lo existente con leves modificaciones que se darían progresivamente sin conmover las estructuras sociales y dentro de un terreno de conservación de las jerarquías y del orden. No obstante, a la postre los sectores dominantes del conservatismo se aprovecharon de los cambios obtenidos. La Iglesia Católica, poder dominante y tradicionalista se opuso a los cambios, sobre todo, a los que le vulneraban prerrogativas económicas y de poder. Su unción al partido conservador creó el motivo de verdadera división entre los partidos, con lo que vino a llamarse el "problema religioso", como adelante se verá. En su periódico La Civilización de Bogotá, Mariano Ospina Rodríguez escribía en 1849: "Los conservadores forman un partido sosegado y reflexivo, que estima en más los resultados de la experiencia que las conclusiones especulativas de la teoría; es esencialmente práctico, y por consiguiente poco o nada dispuesto a los arranques de entusiasmo, si no es contra los excesos del crimen y la maldad".
 
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